23/10/2018
MASACRE DEL 23 DE OCTUBRE DE 1931 (Asunción, Paraguay).
Corría el año 1931 en Paraguay, la Presidencia de la República estaba como poca veces al mando de los liberales, en aquel entonces a cargo de José P. Guggiari.
Así como en la actualidad, que el pueblo exige la soberanía de la Represa Itaipu (Frontera con Brasil), en aquel entonces el pueblo sentía un gran malestar sobre la soberanía del Chaco Paraguayo (Frontera con Bolivia).
La prensa de aquel entonces hablaba poco del tema, era algo que se tomaba con mucha delicadeza, no obstante, el pueblo en especial los estudiantes de los colegios capitalinos, al ver que el gobierno hacia la vista gorda a la invasión de tropas bolivianas en el chaco paraguayo, se sentían impotentes, fue así que un grupo lideres estudiantiles del centro de estudiantes del Colegio el Nacional de la Capital (C.N.C.) y apoyados por estudiantes del Colegio Internacional, del San José, del Presidente Franco (C.P.F) y del Colegio Nacional Asunción Escalada (ex C.N.N.), un viernes a la salida de clases iniciaron una protesta con banderas frente al palacio de gobierno exigiendo a gritos y cánticos la soberanía de sus tierras, acompañados también de sus maestros, obreros, empleados y funcionarios, ancianos, mujeres, jóvenes y niños que también se unían en la marcha frente al Palacio de Lopez.
El señor presidente, presente en el palacio, dio la orden a sus guardias de fusilar a su propio pueblo, dio ordenes de matar a quema ropas en su mayoría a estudiantes de entre 15 a 18 años de edad.
Las ametralladoras emplazadas sobre la terraza del Palacio de López dejaron oír su tableteo siniestro, se hacía fuego sobre las espaldas de los que huían y sobre los que intentaban socorrer a los heridos. En tanto el presidente José P. Guggiari se hacía responsable del atentando, calificándolo de reacción natural, de legítima defensa, la indignación ponía un n**o de angustia en las gargantas.
Esta fue una declaración del señor José P. Guggiari a la prensa un día después:
"Todos políticos comunistas disfrazados de estudiantes que, cobardemente, portaban armas camufladas como banderas paraguayas, ni siquiera eran las correspondientes azules, y encima pretendían que el gobierno haga algo por la defensa del Chaco."
Los cuerpos que no pudieron esconder tan rápidamente fueron los de:
Julio Cèsar Franco, Ismael González, Benigno González, Raúl Roig Ocampo, Marcial Méndez, Liberato Ruiz Ríos, Alfredo González Taboas, Celestino Ramírez, Eugenio Gómez, Serafín O. Vidal, (Todos estudiantes del C.N.C) y el de un anciano desconocido que vendía pororó (palomitas) en la plaza. Otros de 30 estudiantes resultaron heridos de gravedad.
Otra anécdota es la de Adelaida Rodi, estudiante del C.N.N. que valientemente no huyó ante las descargas, avanzó con su bandera en alto y subió las escalinatas del Palacio, donde fue brutalmente castigada a sable por el oficial José F. López; en lo alto, junto a dos compañeros estudiantes, se encontró frente a frente con José P. Guggiari, quien medio descompuesto e irritado le increpó “Esta bandera es indigna de estar en vuestras manos”. Entonces Adelaida se plantó y le replicó: “El indigno es usted”. Esto consta en el juicio que los familiares de los estudiantes le hicieron a José P. Guggiari. ya que Adelaida se presentó como testigo sobreviviente de la masacre.
Uno de los guardias, varios años después declaro ya sin eco, que una de las frases predilectas de José P. Guggiari era:
“Hay que tener cuidado con los estudiantes, porque son gente peligrosa”