09/11/2026
Si hoy estás dudando de ti, te quiero compartir esta frase que me dijo mi hermano Sergio hace muchos años y que, sin exagerar, me marcó para siempre.
No solo en el deporte.
También en la vida.
Durante los inicios de mi carrera era muy común que terminara un rodeo triste por no haber tenido el resultado que esperaba.
Y Sergio siempre llegaba con la misma pregunta:
“¿Sabes cómo se arregla esto?”
Yo, probablemente todavía procesando la derrota, lo miraba sin saber qué decir.
Y entonces decía:
“Yendo al otro.”
Así de simple.
Durante mi adolescencia formé parte de un equipo junto con mi hermano Sergio, mi cuñada Tania y varios amigos. Viajábamos de rodeo en rodeo y, de alguna manera, el año ya estaba planeado.
Íbamos al siguiente.
No importaba demasiado lo que hubiera pasado en el anterior.
Si lo analizas desde los resultados, probablemente en la mayoría de esos rodeos, varios no ganábamos.
Pero el plan no cambiaba.
Seguíamos viajando.
Seguíamos practicando.
Seguíamos compitiendo.
Seguíamos aprendiendo.
Y eso me enseñó algo que tardé muchos años en entender.
Había ocasiones en las que yo sentía que no estaba ganando nada.
Pero en realidad estaba ganando muchísimo.
Estaba ganando experiencia.
Madurez.
Confianza.
Aprendizaje.
Y, sobre todo, estaba desarrollando una filosofía de vida:
Sin importar cómo me vaya hoy, mañana tendré otra oportunidad.
Si hubiera creado mi plan para mañana dependiendo del resultado de hoy, estoy seguro de que nunca habría conseguido lo que conseguí.
Para mucha gente, mis 11 campeonatos nacionales pueden parecer impresionantes.
Pero hay algo que quizá sea todavía más importante:
Competí durante 30 temporadas.
Y en algunas de ellas competí en múltiples disciplinas.
Los campeonatos son el resultado que todos ven.
Las 30 temporadas son la parte que casi nadie ve.
La clave no fue ganar todos los días.
La clave fue presentarme todos los días.
Presentarme después de ganar.
Presentarme después de perder.
Presentarme cuando estaba motivado.
Y también cuando no lo estaba.
Porque si dejas que tu estado emocional de hoy decida si vas a seguir mañana, estás permitiendo que un mal día cambie tu destino.
Hay días en los que vas a sentir que no puedes.
Habrá días en los que vas a dudar de ti.
Habrá días en los que vas a pensar que todo tu esfuerzo no está dando resultados.
No tomes decisiones permanentes basadas en emociones temporales.
Respira.
Levántate.
Y ve al otro.
No porque el resultado no importe.
Sino porque el resultado de hoy no es el final de tu historia.
Mañana hay otro rodeo.
Otra práctica.
Otra oportunidad.
Otro día.
F**k your mood.
Stick to the plan.
(A la chingada tu estado de ánimo. Apégate al plan)
Porque a veces, la diferencia entre los que llegan y los que se quedan en el camino no está en quién tuvo más talento.
Está en quién decidió seguir presentándose.
Yendo al otro.
Bendiciones para ti, tu familia y tus proyectos.
Aldo Garibay.