09/08/2026
Hubo un momento en la historia de Jesús que siempre me hace pensar en esto. Una multitud tenía hambre y los discípulos miraron lo que había disponible: cinco panes y dos peces. Parecía poco para tanta necesidad.
Pero Jesús no comenzó quejándose por lo que faltaba. Tomó lo que había, dio gracias y después lo multiplicó.
Y eso me deja pensando…
¿Cuántas veces le pedimos a Dios más dinero, más oportunidades y más abundancia mientras tratamos con descuido aquello que ya llegó a nuestras manos?
Una cartera desordenada no bloquea mágicamente la provisión de Dios, y el dinero no necesita convertirse en algo místico. Pero la manera en que cuidas lo que tienes sí habla de tu relación con ello.
Por eso hoy quiero practicar algo sencillo: ordenar mi cartera, revisar mis gastos, agradecer lo que tengo y darle dirección a cada recurso.
No porque crea que así obligaré a Dios a darme más, sino porque quiero poder decir:
“Dios, quizá hoy no tenga todo lo que deseo, pero quiero aprender a cuidar con gratitud lo que ya pusiste en mis manos.” 🤍
Porque antes de obsesionarnos con la multiplicación, quizá deberíamos aprender algo de Jesús:
tomar lo que hay, agradecerlo y usarlo con sabiduría. 🙏