Todos Somos Power

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copa alianza

Photos from Todos Somos Power's post 06/01/2026

Socio Hipotecario Oficial De Alianza

Rate se hizo presente en Copa Alianza Dallas apoyando el fútbol, la comunidad y el sueño de muchas familias hispanas

Gracias, Rate, por ser parte de esta gran fiesta del fútbol hispano.

En un evento donde más de 20 mil asistentes disfrutaron el arranque de Copa Alianza Tour 2026 en Dallas, también es importante reconocer a las marcas que no solo están presentes, sino que conectan con la comunidad y aportan valor real a las familias.

Gracias a Rate por impulsar, acompañar y divertir a miles de familias durante este gran evento. Su presencia hizo que la experiencia fuera aún más especial para niños, jóvenes, padres de familia, entrenadores y toda la comunidad que vivió un fin de semana lleno de fútbol, emoción y convivencia.

Pero el trabajo de Rate va más allá de un evento deportivo.

Gracias por la bella labor que hacen con la comunidad hispana, apoyando a más familias para que puedan acercarse al sueño de tener una casa en Estados Unidos. Porque Rate no solo ofrece opciones de financiamiento; también educa, orienta y acompaña a las familias para entender mejor el proceso y tomar decisiones con mayor confianza.

En el fútbol se construyen sueños dentro de la cancha.
Y con aliados como Rate, también se construyen sueños fuera de ella.

Gracias, Rate, por creer en nuestra comunidad, por apoyar el deporte y por seguir abriendo caminos para las familias hispanas.

Copa Alianza Dallas 2026 arrancó con el pie derecho, y ustedes fueron parte importante de esta gran historia.

Photos from Todos Somos Power's post 06/01/2026

Gracias, Saúl Rivera.

Hoy toca reconocer a quien, con experiencia, liderazgo y mucho trabajo detrás de escena, hizo posible que más de 20 mil personas disfrutaran el gran arranque de Copa Alianza Tour 2026 en Dallas.

En el fútbol, como en los grandes eventos, quizá no existe el torneo perfecto. Siempre hay detalles, retos y momentos que resolver. Pero cuando existe un equipo comprometido, una visión clara y una persona con la capacidad de sacar adelante un evento de esta magnitud, el resultado se nota dentro y fuera de la cancha.

Saúl, a ti y a todo tu staff, gracias por el esfuerzo, por la entrega y por hacer que Dallas viviera un fin de semana lleno de fútbol, familias, talento, emociones y comunidad.

Sin tu trabajo y liderazgo, un evento de esta calidad y tamaño simplemente no sería posible.

Felicidades por este gran arranque. Copa Alianza Tour 2026 empezó con el pie derecho, lleno a reventar y con una energía impresionante.

Gracias Dallas.
Gracias a todos los equipos, familias, entrenadores, patrocinadores y a cada persona que hizo posible esta gran fiesta del fútbol hispano en Estados Unidos.

Felo Gonzalez,

05/29/2026

Parte 2: Las familias que llenan canchas, ligas y torneos

El fútbol juvenil en Estados Unidos tiene dos caras.

Una es fácil de ver: grandes academias, clubes privados, torneos costosos y sistemas competitivos bien organizados.

La otra se cuenta menos, pero es igual de poderosa: familias hispanas llenando canchas comunitarias, ligas locales y torneos de fin de semana con una pasión que va mucho más allá del juego.

En esas canchas, el partido no comienza con el silbatazo del árbitro.

Comienza cuando una madre prepara el agua, los uniformes y los tachones. Cuando un padre sale cansado del trabajo, pero aun así lleva a su hijo al partido. Cuando un entrenador voluntario revisa quién necesita transporte. Cuando una familia pasa el sábado alrededor de una cancha porque el fútbol no es solo una actividad: es una forma de estar juntos.

La comunidad hispana ha convertido el fútbol juvenil en una experiencia familiar.

Llegan los jugadores, pero también llegan hermanos, hermanas, primos, abuelos, vecinos y amigos. Alrededor de un partido infantil, una pequeña comunidad cobra vida: comida, fotos, transmisiones en vivo, uniformes, conversaciones y planes para el próximo juego.

Eso tiene un valor social enorme.

Para muchas familias, la cancha se convierte en un punto de encuentro después de una larga semana de trabajo. Un espacio de conexión, identidad y desahogo. En un país donde muchas familias inmigrantes enfrentan barreras de idioma, horarios exigentes y presión económica, el fútbol se convierte en una plaza pública.

Ahí se habla español. Se mezclan acentos. Los niños hablan inglés entre ellos, mientras los padres gritan desde la banda en español. Distintas generaciones se encuentran en el mismo lugar.

Pero este ecosistema no siempre recibe el reconocimiento que merece.

Muchas ligas, torneos y academias independientes sostenidas por familias hispanas operan con recursos limitados: canchas rentadas, poca infraestructura, entrenadores mal pagados y padres haciendo sacrificios para que sus hijos puedan seguir jugando.

Y aun así, las canchas están llenas.

Eso importa.

El fútbol hispano en Estados Unidos no está creciendo porque todo esté perfectamente estructurado. Está creciendo porque la comunidad sigue empujando, incluso cuando el sistema no siempre la respalda.

Las familias hispanas no simplemente consumen fútbol.

Lo producen.
Lo organizan.
Lo financian.
Lo viven.
Lo heredan.

Cada niño que juega representa una red de esfuerzo: padres, entrenadores, familiares y comunidades que creen que el deporte puede abrir puertas.

No todos los jugadores llegarán a ser profesionales, pero el fútbol les da disciplina, identidad, amistades, salud y sentido de pertenencia.

Por eso, reducir el fútbol juvenil a rankings, trofeos o competencias es no entender el fondo del tema.

En la comunidad hispana, el fútbol también es una escuela social. Enseña a los jóvenes a presentarse, trabajar en equipo, respetar al rival, levantarse después de una derrota y representar algo más grande que ellos mismos.

Cada fin de semana, las familias hispanas hacen mucho más que llenar canchas.

Le dan vida al fútbol en Estados Unidos.

La verdadera pregunta es cuánto más podría crecer el juego si esa energía recibiera el apoyo y el reconocimiento que merece.

05/23/2026

La fuerza hispana que está cambiando el fútbol juvenil en Estados Unidos
Parte 1: La pasión que cruzó la frontera

En Estados Unidos, el crecimiento del fútbol no puede explicarse únicamente desde los estadios modernos, las franquicias profesionales o las campañas rumbo al Mundial 2026. Hay una historia más profunda, más silenciosa y más humana: la de millones de familias hispanas que han mantenido vivo el fútbol desde las canchas comunitarias, los parques, las ligas locales y los torneos de fin de semana.

Para la comunidad hispana, el fútbol no es solo un deporte. Es herencia. Es idioma. Es familia. Es una forma de recordar el país de origen y, al mismo tiempo, construir una nueva identidad en Estados Unidos.

La pasión viene de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Viene de padres que crecieron jugando en calles de tierra, patios escolares, campos improvisados o ligas de barrio. Viene de abuelos que todavía recuerdan partidos históricos, selecciones nacionales, clásicos locales y jugadores que marcaron generaciones. Esa memoria futbolera no desaparece al migrar. Al contrario: muchas veces se fortalece.

En el contexto demográfico, esta fuerza cultural tiene un peso enorme. La Oficina del Censo de Estados Unidos estimó que la población hispana llegó a 68 millones de personas en 2024, alrededor del 20% de la población del país, convirtiéndose en la minoría racial o étnica más grande de Estados Unidos. Pew Research también reportó que la población latina casi se duplicó entre 2000 y 2024, pasando de 35.3 millones a 68 millones.

Ese crecimiento poblacional se refleja en el fútbol. En muchas ciudades, basta visitar una cancha un sábado o domingo para entenderlo: familias completas alrededor del campo, niños con camisetas de clubes locales y selecciones nacionales, coaches hablando en español e inglés, madres organizando comida y padres siguiendo cada jugada como si fuera una final.

Ahí está el verdadero motor del fútbol hispano en Estados Unidos: la familia.

Un niño hispano nacido en Texas, California, Illinois, Florida o Nueva York puede crecer hablando inglés en la escuela, pero encontrar en el fútbol una conexión directa con las raíces de sus padres. La camiseta, el balón, el grito de gol y la convivencia alrededor de la cancha se convierten en un puente entre dos mundos.

El fútbol permite que muchos jóvenes no tengan que escoger entre ser estadounidenses o hispanos. Pueden ser ambas cosas. Pueden competir en el sistema deportivo de Estados Unidos y, al mismo tiempo, cargar con orgullo la historia futbolera de su familia.

Por eso, cuando se habla del crecimiento del fútbol en USA, no se debe ver a la comunidad hispana como un simple mercado consumidor. No se trata solo de quién compra boletos, ve partidos o adquiere camisetas. Se trata de quién sostiene la cultura diaria del deporte.

La comunidad hispana no llegó tarde al fútbol estadounidense. En muchos lugares, ya estaba ahí antes de que el fútbol se pusiera de moda.

La historia del fútbol en Estados Unidos no se está escribiendo solo en los grandes estadios. También se escribe en las canchas comunitarias donde una familia hispana llega temprano, acomoda sus sillas, anima a sus hijos y convierte un partido infantil en una celebración de identidad, sacrificio y pertenencia.

Nos vemos en la segunda parte de este reportaje.

05/19/2026

PARTE 3 y Ultima— El Futuro del Fútbol Depende de la Inclusión
El Verdadero Costo: El Potencial Humano Perdido

La mayor pérdida en el fútbol juvenil de Estados Unidos no es económica.

Es humana.

Cada año, miles de jóvenes se alejan del fútbol porque el camino se vuelve demasiado caro, demasiado político o simplemente demasiado desgastante.

Algunos pierden la motivación.
Otros no pueden pagar viajes ni torneos.
Muchos jamás reciben la oportunidad de mostrarse.
Y otros terminan teniendo que trabajar en lugar de seguir creciendo como jugadores.

En Estados Unidos no falta talento.

Lo que está pasando es que el talento se está perdiendo antes siquiera de desarrollarse por completo.

Países como Argentina, Brasil, México, Uruguay y Colombia entendieron desde hace muchos años que el fútbol de barrio y el fútbol comunitario forman parte de su identidad nacional.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el fútbol de base todavía sigue luchando por recibir ese mismo respeto institucional.

¿Qué Pasaría Si Realmente Invirtiéramos en las Comunidades?

Imagina por un momento lo que podría pasar si las corporaciones, las federaciones y las grandes organizaciones deportivas decidieran invertir de verdad en las academias independientes y en las comunidades hispanas.

No campañas simbólicas.
No apoyos temporales.
Inversión real.

Canchas dignas.
Ligas accesibles.
Capacitación para entrenadores.
Programas de becas.
Infraestructura.
Oportunidades reales de visorías sin barreras económicas.

El impacto social sería enorme.

El deporte aleja a los jóvenes de la violencia.
Les da disciplina.
Mejora su salud mental.
Une familias.
Y les da propósito y dirección a miles de niños.

Apoyar el fútbol comunitario no es caridad.

Es construir futuras generaciones.

La Pregunta Que el Fútbol en Estados Unidos Tiene Que Responder

La conversación sobre el fútbol juvenil en Estados Unidos ya no puede enfocarse solamente en academias élite y crecimiento comercial.

La verdadera pregunta es esta:

¿Cuántas futuras estrellas estamos perdiendo porque la oportunidad nunca llegó hasta ellas?

Si Estados Unidos realmente quiere competir con las grandes potencias del fútbol mundial, el deporte tiene que volverse más accesible, más incluyente y mucho más conectado con las comunidades donde la pasión por el juego ya existe.

La solución no es eliminar la estructura.

La solución es crear caminos donde el fútbol organizado y el desarrollo comunitario puedan convivir.

Porque esta noche, en alguna pequeña cancha de un barrio hispano, hay un niño con talento de clase mundial.

La pregunta es si el sistema alguna vez le permitirá ser visto.

05/15/2026

PARTE 2 — El Negocio Detrás del Fútbol Juvenil
Cuando los Clubes Grandes Se Benefician del Trabajo de las Comunidades Pequeñas

Una de las mayores frustraciones entre los entrenadores de fútbol comunitario es ver cómo organizaciones más grandes reclutan a los jugadores que ellos desarrollaron durante años.

Una academia pequeña invierte tiempo, paciencia, cultura y apoyo emocional en el crecimiento de un niño. Pero cuando ese jugador comienza a destacar, aparece una organización más grande con mejores instalaciones, acceso a ligas afiliadas y mayor visibilidad.

El jugador se va.
El club grande recibe reconocimiento.
Y la academia comunitaria queda olvidada.

Este ciclo se ha repetido durante años en el fútbol juvenil de Estados Unidos.

Muchos clubes de base se han convertido en verdaderas incubadoras de talento sin recibir apoyo, visibilidad ni sostenibilidad a largo plazo.

¿Por Qué las Grandes Marcas No Invierten en las Comunidades Hispanas?

Las comunidades hispanas representan una de las culturas futboleras más fuertes de Estados Unidos.

Llenan torneos.
Compran camisetas.
Apoyan el fútbol internacional con pasión.
Mantienen viva la cultura del fútbol generación tras generación.

Y aun así, la inversión real en el fútbol comunitario sigue siendo limitada.

Las grandes corporaciones suelen preferir invertir en organizaciones ya establecidas porque ofrecen infraestructura más profesional, exposición inmediata y menor riesgo comercial.

Mientras tanto, las academias comunitarias frecuentemente son ignoradas.

Pero esa visión ignora dónde realmente vive la esencia auténtica del fútbol.

El futuro del fútbol en Estados Unidos no se construirá únicamente en academias élite y complejos privados de suburbios.

También se construirá en comunidades inmigrantes, parques públicos y pequeñas academias donde el fútbol todavía se juega con hambre, sacrificio e identidad.

Una Creciente Desconexión Entre el Liderazgo y la Realidad

Muchos entrenadores y padres sienten que existe una creciente desconexión entre las estructuras de liderazgo del fútbol y la realidad que viven las comunidades trabajadoras.

Las federaciones y organismos afiliados hablan constantemente de estándares, certificaciones y requisitos operativos — y aunque la estructura es importante — muchos líderes comunitarios consideran que el sistema carece de flexibilidad e inclusión.

El problema no es tener reglas.

El problema es cuando esas reglas terminan excluyendo, sin intención, a organizaciones que ya están haciendo un trabajo positivo y legítimo.

En muchas comunidades, las familias han comenzado a sentir que el sistema recompensa más el dinero, la política y las relaciones que el verdadero desarrollo del jugador.

Y cuando desaparece la confianza, también desaparece la fe en el camino.

Si te interesa el fútbol infantil y juvenil, escribe tu opinión en los comentarios y ayudemos a generar más conciencia sobre esta realidad.

05/15/2026

PARTE 2 — El Negocio Detrás del Fútbol Juvenil
Cuando los Clubes Grandes Se Benefician del Trabajo de las Comunidades Pequeñas

Una de las mayores frustraciones entre los entrenadores de fútbol comunitario es ver cómo organizaciones más grandes reclutan a los jugadores que ellos desarrollaron durante años.

Una academia pequeña invierte tiempo, paciencia, cultura y apoyo emocional en el crecimiento de un niño. Pero cuando ese jugador comienza a destacar, aparece una organización más grande con mejores instalaciones, acceso a ligas afiliadas y mayor visibilidad.

El jugador se va.
El club grande recibe reconocimiento.
Y la academia comunitaria queda olvidada.

Este ciclo se ha repetido durante años en el fútbol juvenil de Estados Unidos.

Muchos clubes de base se han convertido en verdaderas incubadoras de talento sin recibir apoyo, visibilidad ni sostenibilidad a largo plazo.

¿Por Qué las Grandes Marcas No Invierten en las Comunidades Hispanas?

Las comunidades hispanas representan una de las culturas futboleras más fuertes de Estados Unidos.

Llenan torneos.
Compran camisetas.
Apoyan el fútbol internacional con pasión.
Mantienen viva la cultura del fútbol generación tras generación.

Y aun así, la inversión real en el fútbol comunitario sigue siendo limitada.

Las grandes corporaciones suelen preferir invertir en organizaciones ya establecidas porque ofrecen infraestructura más profesional, exposición inmediata y menor riesgo comercial.

Mientras tanto, las academias comunitarias frecuentemente son ignoradas.

Pero esa visión ignora dónde realmente vive la esencia auténtica del fútbol.

El futuro del fútbol en Estados Unidos no se construirá únicamente en academias élite y complejos privados de suburbios.

También se construirá en comunidades inmigrantes, parques públicos y pequeñas academias donde el fútbol todavía se juega con hambre, sacrificio e identidad.

Una Creciente Desconexión Entre el Liderazgo y la Realidad

Muchos entrenadores y padres sienten que existe una creciente desconexión entre las estructuras de liderazgo del fútbol y la realidad que viven las comunidades trabajadoras.

Las federaciones y organismos afiliados hablan constantemente de estándares, certificaciones y requisitos operativos — y aunque la estructura es importante — muchos líderes comunitarios consideran que el sistema carece de flexibilidad e inclusión.

El problema no es tener reglas.

El problema es cuando esas reglas terminan excluyendo, sin intención, a organizaciones que ya están haciendo un trabajo positivo y legítimo.

En muchas comunidades, las familias han comenzado a sentir que el sistema recompensa más el dinero, la política y las relaciones que el verdadero desarrollo del jugador.

Y cuando desaparece la confianza, también desaparece la fe en el camino.

Si te interesa el fútbol infantil y juvenil, escribe tu opinión en los comentarios y ayudemos a generar más conciencia sobre esta realidad.

05/13/2026

PARTE 1 — La Crisis Silenciosa del Talento en el Fútbol Juvenil de Estados Unidos
Por Qué Miles de Niños Hispanos Se Están Quedando Atrás

Cada fin de semana, en distintos rincones de Estados Unidos, miles de niños hispanos despiertan temprano, se ponen los tachones y salen a la cancha cargando sueños mucho más grandes que los barrios donde crecieron.

Algunos juegan en parques comunitarios.
Otros recorren horas de camino con sus padres después de largas jornadas de trabajo.
Muchos son entrenados por personas que sacrifican tiempo, dinero y vida personal simplemente porque creen que el fútbol puede cambiar el futuro de un niño.

Y aun así, a pesar de la pasión, la disciplina y el talento, miles de esos niños nunca reciben una verdadera oportunidad para alcanzar su máximo potencial.

No porque les falte capacidad.

Sino porque el sistema nunca fue construido para todos por igual.

Cuando el Talento Depende del Dinero

En muchos países, el fútbol pertenece a la gente. Nace en las calles, en los barrios y en las comunidades.

En Estados Unidos, el fútbol juvenil se ha convertido cada vez más en un modelo de negocio.

Las familias deben gastar miles de dólares cada año en ligas, torneos, viajes, uniformes, seguros y afiliaciones. Para muchas familias hispanas y trabajadoras, esos costos simplemente son imposibles de mantener.

El resultado es doloroso:
Niños talentosos quedan eliminados antes siquiera de ser descubiertos.

El futuro futbolístico de un niño jamás debería depender del tamaño de la cuenta bancaria de sus padres.

Sin embargo, esa es la realidad que viven miles de familias hoy.

Las Academias Independientes Que Sostienen a las Comunidades

En Texas, California, Florida, Illinois y muchos otros estados, pequeñas academias independientes están realizando un trabajo extraordinario.

Muchos entrenadores funcionan como mentores, consejeros, choferes y figuras paternas al mismo tiempo. Entienden sus comunidades porque vienen de ellas.

Estas academias crean disciplina, identidad, oportunidades y espacios seguros para niños que quizá nunca tendrían acceso a deportes organizados.

Pero a pesar de producir jugadores talentosos y mantener buena organización, muchas siguen excluidas de ligas afiliadas y estructuras oficiales.

¿Por qué?

Porque entrar al “sistema oficial” normalmente requiere afiliaciones costosas, certificaciones, requisitos administrativos, relaciones políticas y estándares de infraestructura que las organizaciones pequeñas simplemente no pueden costear.

Y eso provoca una pregunta difícil:

¿Cuánto talento está siendo ignorado simplemente porque la oportunidad se volvió demasiado cara?

Si te interesa el futbol infantil escribeme en comentarios tu opinion y poder hacer mas ruido

04/30/2026

🔥⚽ THANK YOU TO 2310 Cocina & Cantina FOR SUPPORTING OUR COMMUNITY ⚽🔥

At the Memorial Soccer Cup, some places do more than serve great food…
they bring people together and support what truly matters.

Today we want to recognize 2310 Cocina & Cantina for being part of this event and showing real support for our players, families, and the local soccer community 🙌

🍽️ It’s more than just a restaurant—
it’s a place where wins are celebrated, memories are made, and community grows.

💙 Thank you for backing youth sports and being present where it counts.

Because when local businesses step in,
the entire experience gets better for everyone.

🙏 From all the teams and families:
we truly appreciate your support.

04/26/2026

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