30/05/2021
COVID-19: el impacto del ejercicio.
Cuando incubamos el virus y pasamos a la fase II (donde ya hay sintomatología) se produce un fenómeno conocido como "tormenta de citoquinas". Las citoquinas son moléculas que actúan como mensajeros en diferentes tejidos generando un cuadro de inflamación que luego puede hacer daño a nivel pulmonar e incluso renal. Por eso al llegar a la fase III (grave) del virus, el tratamiento que se usa es con fármacos inmunodepresores, para, justamente, reducir esa tormenta de citoquinas e inflamación
¿Qué ocurre con las personas obesas? Debido a su porcentaje de grasa corporal elevado el cuadro de inflamación es más importante y agrava la sintomatología, incluso en personas jóvenes. Es aquí donde el ejercicio muestra su rol en este juego. ¿Cómo? Cuando tenemos un tejido muscular sano y lo ejercitamos, se liberan citoquinas (conocidas como mioquinas) que son beneficiosas para reducir el cuadro de inflamación y mejorar la sintomatología.
Además, el ejercicio ha mostrado reducir la concentración de unos receptores llamados Toll like receptor (TLR). Sabemos que el virus se une a estos receptores produciendo la liberación de citoquinas que dañarán el tejido pulmonar. Esto significa que el ejercicio podría actuar como tratamiento contra el coronavirus reduciendo el número de casos que llegan a la fase III (la problemática) y por lo tanto mejorando el pronóstico de todas las personas infectadas.
Por ello es fundamental que, mientras dure la cuarentena, realicemos ejercicio para mantener el tejido muscular activo y ayudar así a frenar la sintomatología del virus. Un músculo sano siempre será el mejor tratamiento.
Sergio Espinar, nutricionista deportivo
Revista Cuerpo y Mente.
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