30/09/2022
¿Danzarina o adoradora?
Una danzarina cristiana es una servidora del Señor que ha separado su vida y la entregado a la obra de Dios.
Por medio de la adoración a Dios se rompe el yugo, adorar a Dios es como una especie de filtro que va limpiandonos de todas las impurezas, ese fuego que nos refina como la plata o como al oro, a medida que vamos entrando en adoración Dios va tratando cada día con más con cosas que necesitan ser tratadas, mejoradas o desechadas en nuestras vidas.
Antes de danzar para Dios debemos limpiar nuestros corazones de cualquier cosa negativa que impida el fluir del Espíritu Santo de Dios, falta de perdón, dudas, pecados, heridas emocionales, espíritus inmundos, etc.
Para poder danzar, debemos experimentar en nuestra vida lo que es la adoración, para poder ser esos adoradores en Espíritu y en verdad que Dios desea que seamos, para poder adorarle sin reserva alguna, ser esa ofrenda viva para Dios.
Lo más importante al adorar es que todo nuestro ser se una al Espíritu Santo de Dios, si nuestro corazón no está completamente lleno de su Espíritu y envuelto en adoración será solo música y baile.
Adorar es el primer paso que debemos tomar antes de danzar en el altar, adorar a Dios con nuestros corazones, pensamientos, acciones... Honrarle con todo lo que somos para que la danza pueda ministrar, pueda fluir y cumplir con el propósito que Dios tiene para ese momento, con esa persona y para con todos los presentes.
Recordemos que las fuerzas del mal huyen cuando disponemos todo nuestro ser para alabar a Dios, comienza la guerra espiritual.
Sin adoración no se puede ser danzarina para Dios.