02/06/2026
Hay lugares que te renuevan el alma, y el Parque Nacional Yacambú, en los alrededores de Sanare, es definitivamente uno de ellos. El pasado fin de semana, vivimos una experiencia de montaña perfecta, combinando el senderismo con la convivencia de un grupo grande de nuestra asociación de Senderistas, donde varios miembros compartieron la ruta junto a sus familias.
Nuestra aventura comenzó el sábado 30 de mayo. Al llegar al parque, nos instalamos y nos adentramos de inmediato en sus senderos para conocer sus dos primeras joyas: La Cascada El Blanquito y Cascada La Virgen.
Después de la caminata, vivimos la experiencia de la pernocta. ¡Totalmente recomendada para grandes grupos! Nos hospedamos en lo que Inparques llama “Cabañas”, pero que en realidad son casas grandísimas y muy bien estructuradas. La cabaña donde nos quedamos tiene una capacidad increíble de hasta 100 personas, equipada con habitaciones de literas individuales (hasta tres por habitación) con colchones limpios y muy bien conservados. ¿El agua? Abundante y cristalina, proveniente directamente de los ríos y quebradas de la zona.
Además, la atención merece una mención especial: los guardaparques son sumamente amigables, conversadores, atentos y, sobre todo, guardianes celosos y cuidadosos del parque. Nos hicieron sentir como en casa.
El domingo nos dio una pequeña sorpresa. En la madrugada cayó un palo de agua enorme que nos puso a pensar, pero gracias a Dios fue rápido y escampó pronto, permitiéndonos salir a la montaña sin problemas.
Con las energías recargadas y contando con la invaluable colaboración y asistencia de un guía de Inparques, iniciamos la jornada visitando la emblemática Laguna El Blanquito.
Posteriormente, nos internamos profundamente en esa montaña. Guiados por la experiencia del personal del parque, desafiamos el terreno para descubrir sus secretos mejor guardados y logramos conocer otras cascadas más. .