Hay un mito que tenemos que romper, mi yogi: que Paschimottanasana se trata de tocarse los pies.
No. No se trata de eso.
Paschimottanasana se trata de alargar la columna, de crear espacio entre cada vértebra, de estirar toda la línea posterior del cuerpo desde los talones hasta la cabeza. Y cuando te obsesionas con coger los pies a toda costa, lo que pasa es que la espalda se redondea por completo, la columna se compacta y pierdes justo lo que la postura te quería dar.
Te comparto el tip que les enseño a mis yoguis y que cambia todo:
En vez de estirar los brazos para agarrar los pies, flexiona las rodillas. Mucho. Tanto como necesites para poder pegar el pecho y el abdomen a los muslos. Abraza los muslos con los brazos y siente cómo el torso queda completamente apoyado, sin espacio entre tu pecho y tus piernas.
Desde ahí, sin permitir que ese espacio se abra, empieza a deslizar los pies hacia adelante muy despacito. En el momento en que sientas que el pecho o el abdomen se empiezan a despegar de los muslos, ahí te quedas. Ese es tu lugar hoy.
Trabaja desde ahí, con paciencia, respirando. Con el tiempo las piernas se van a ir extendiendo solas, sin que el torso se despegue. Y cuando logres llegar con las piernas estiradas y el abdomen pegado a los muslos, ahí sí estarás haciendo Paschimottanasana de verdad.
No es flexibilidad de isquiotibiales lo que estás buscando. Es espacio en tu columna. Y ese espacio solo aparece cuando dejas el ego afuera del mat 🤍
Guarda el reel y cuéntame: ¿tú también te obsesionabas con tocarte los pies?
Cristina Salazar Madrid
Yoga • Tutoriales & Clases Certified Yoga Teacher De Abogada a Yogi #CristYogi #ArquitecturaDelY
Hay momentos en que la cabeza no para, el corazón se acelera y por más que te digas “tranquil@”, el cuerpo no responde.
Eso pasa porque tu sistema nervioso está en modo alerta, mi yogi. Y la calma no llega por pensar, llega por hacerle saber al cuerpo que ya puede descansar.
Te quiero compartir una técnica muy sencilla que combina dos cosas que el cuerpo entiende sin palabras: el tacto y la respiración. Cuando uniste estos dos sentidos al mismo tiempo, tu sistema nervioso entra mucho más rápido en modo parasimpático, que es el que se encarga de relajarte, bajar la frecuencia cardiaca y devolverte a tu centro.
Cómo se hace: abres una mano con los dedos extendidos. Con el dedo índice de la otra mano, vas dibujando el contorno de cada dedo, despacito. Subes por el lado de un dedo inhalando, y bajas por el otro lado exhalando. Recorres así toda la mano, de un extremo al otro, y regresas. Esa es una ronda.
Puedes empezar por el meñique o por el pulgar, como te sientas más cómodo. Lo importante es que la respiración acompañe el movimiento del dedo: subes inhalando, bajas exhalando.
Tres o cuatro rondas son suficientes para sentir cómo el cuerpo se afloja, la mente se aclara y vuelves a ti.
Lo más lindo es que la puedes hacer en cualquier parte: en una reunión, en el carro, antes de dormir, en medio de una conversación difícil. Nadie tiene que enterarse 🤍
Guarda el reel y pruébala la próxima vez que la cabeza te vaya muy rápido.
Hay una idea que quisiera eliminar, mi yogi: y es la de pensar que usar un bloque es “hacer menos” o que la postura “no cuenta” si te ayudas.
Porquees justo al revés.
Cuando estás aprendiendo una postura nueva, sobre todo un balance de brazos como Eka Pada Galavasana, lo más valioso que puedes hacer es darle a tu cuerpo la oportunidad de sentir qué tiene que buscar. Dónde va el peso, cómo se activa el centro, qué hacen las manos, cómo se enrosca la pierna. Toda esa información el cuerpo solo la aprende cuando logra entrar a la postura, aunque sea con ayuda
El bloque no te quita esfuerzo. Te acerca a la sensación correcta para que tu cuerpo entienda el camino. Y una vez tu cuerpo lo entiende, soltar el bloque se vuelve mucho más natural, porque ya sabe a dónde va.
Las ayudas no son atajos. Son maestras silenciosas que te enseñan desde adentro.
En este reel te muestro paso a paso cómo usar el bloque para entrar a Eka Pada Galavasana. Tómalo con calma, repítelo las veces que necesites, y disfruta el camino sin afán de llegar.
Recuerda: lo que hoy haces con bloque, mañana lo harás sin él. Y todo gracias a esa ayuda que hoy decides aceptar 🤍
Guarda el reel y cuéntame: ¿tú le das uso a tus bloques o los tienes guardados?
Pasamos el día encorvados, mi yogi. Frente al computador, mirando el celular, manejando, cargando cosas… y el cuerpo se va acomodando a esa forma cerrada sin que nos demos cuenta.
Los hombros se enrollan hacia adelante, el pecho se cierra, la respiración se hace cortica y, sin querer, el sistema nervioso entra en modo alerta todo el día.
Esta postura es de mis favoritas para deshacer todo eso. Te acuestas boca abajo sobre dos bloques ubicados debajo del pecho, dejas que la gravedad haga el trabajo y permites que el pecho se abra desde adentro hacia afuera, sin forzar. No haces nada. Solo respiras.
En esos minutos pasa algo muy lindo: los hombros se sueltan, la parte alta de la espalda libera la tensión acumulada del día, el pecho recupera su espacio, la respiración se hace profunda y el sistema nervioso entiende que ya puede descansar. Es una de esas prácticas que en pocos minutos te devuelven el cuerpo y la calma.
Pruébala al final del día, antes de dormir, o cuando sientas que llevas el mundo cargado en los hombros. Solo necesitas dos bloques y unos minutos para ti 🤍
Guarda el reel y cuéntame: ¿en qué momento del día sientes que más te encorvas?
Manejando, el niño brincando atrás, gritando, pidiéndome mil cosas al tiempo, el tráfico que no avanza… y yo sintiendo cómo se me sube todo, mi yogi.
Seguro lo has vivido. Tal vez no en el carro, pero sí en la cocina, en una reunión, en medio de una conversación difícil. Ese momento en que sientes que vas a explotar y no sabes qué hacer con tantas cosas pasando al tiempo.
Te quiero compartir una respiración muy sencilla que uso justo en esos momentos. Se llama doble inhalación y funciona porque le manda una señal directa a tu sistema nervioso de que está bien, de que puedes ccalibrate
Inhalas rápido por la nariz dos veces seguidas, llenando bien los pulmones. Y exhalas largo, lento, por la boca, soltando todo. Eso es todo.
En menos de un minuto sientes cómo el cuerpo se afloja, la cabeza se aclara y vuelves a tener espacio dentro de ti para responder en vez de reaccionar.
Pruébala la próxima vez que sientas que se te sube y cuéntame cómo te fue 🤍
Guarda el reel para tenerlo a la mano cuando lo necesites.
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